top of page

El surgimiento de nuestra Cofradía

En el año 1150, según refiere Fray Jaime Bleda en su <<Restauración de España>> los moros de Granada y de Jaén, con muchos Gomeres que le vinieron de África fueron contra Aben-Abdu, rey de Córdoba y echándole de ella, pidió auxilio al rey de Castilla Alfonso VII el cual pasó aquel año a  Andalucía, corriendo las tierras de Jaén, Andujar, Arjona y tomó la villa de Montoro, que habiendo perdido su antiguo nombre, la llamó Monte de Toro, titulándose rey de ésta población, como se ve  en algunos privilegios y dejando nombrado alcayde de ella y adelantándole la frontera al noble castellano Don Nuño de Lara.

A la muerte del emperador Alfonso VII acaecida el 1 de Agosto de 1157 y reinando ya su hijo Sancho III, el Deseado, los cristianos perdieron a Montoro  en 1158; pero siendo esta población muy codiciada por su fortaleza, es indudable que fue perdida y recuperada muchas veces, hasta que al fin fue conquistada por Fernando III el Santo en el año 1238.
 
 
 

Lienzo del Martirio de San Bartolomé conservado en la Parroquia de San Bartolomé de Montoro. S.XVIII

 
En ninguna de las crónicas de aquellos tiempos, ni en los antiguos manuscritos que hemos consultado, se lee episodio alguno interesante que  se  refiera  a  la  conquista  de  nuestra  ciudad;   pero   cuenta la  tradición que después de un largo bloqueo, el valeroso capitán Domingo de Lara, con sus huestes castellanas, logró apoderarse el 19 de Agosto de dicho año, del barrio que lleva su nombre que estaba fuera del recinto amurallado, continuando defendiéndose los sitiados con el heroísmo, asta que conociendo la imposibilidad de recibir los socorros que habían pedido, y faltándoles ya los mantenimientos, se rindieron sin condición alguna; y el 24 de Agosto del año de 1238, día de San Bartolomé se viera brillar el signo de nuestra redención, en lo más alto de las almenas de la Alcazaba de Mota.
Purificada y consagrada para el divino culto la mezquita de la Alcazaba, se dijo en ella la primera misa el domingo 28 de Agosto, siendo la primera parroquia que tuvieron los conquistadores, bajo la advocación de San Bartolomé que desde entonces fue el patrón de la ciudad. Hasta la construcción de la actual parroquia consagrada a San Bartolomé en memoria póstuma de tal efemérides, edificada en 1487  en la Plaza Mayor, de buena fábrica  y de estilo Gótico, siendo Obispo de Córdoba Don Iñigo Manrique; y la Iglesia de San Sebastián, construida en despoblado a la salida de la villa, para que sirviera de ayuda a la Parroquia y para que pudieran asistir los moradores de los nuevos barrios que estaban formados, a los oficios divinos.
 

En dicha Parroquia se encontraba el Altar Mayor dedicado a San Bartolomé, Patrón de Montoro. Sobre la puerta principal se encuentran tres esculturas de piedra, representando la de en medio a la Virgen del Rosario y a los lados San Bartolomé y Santiago.
La capilla de Nuestra Señora del Rosario, Patrona de Montoro, según la descripción que nos hace Criado Hoyo en su libro
<<Apuntes para la Historia de la Ciudad de Montoro >> , ubicada en dicha Parroquia es magnífica, de bastante amplitud y decorada brillantemente con unas colgaduras de damasco rojo. Tiene un primoroso retablo tallado y dorado de bastante mérito que se terminó el 3 de Julio de 1757, en cuyo día acordó el Ayuntamiento, se hiciera una solemne función de Iglesia, con la asistencia de Don Benito de Criado y Ramos, Teniente de Corregidor y Regidor perpetuo y Don Cristóbal Ortiz, también regidor perpetuo de la villa. En el centro de este artístico retablo se destaca la imagen de Nuestra Señora del Rosario escultura antigua muy recomendable, y en los altares laterales las efigies del Corazón de Jesús y Santo Domingo. En esta linda capilla, se conservan, con gran veneración de los fieles, las reliquias de los Santos Teodoro, Nestório y otros mártires.

Con motivo de salida de la guarnición francesa hacia el año 1812,  acordó el Ayuntamiento, <<se  celebrara,  con la  mayor 

pompa y solemnidad, una función de iglesia con Tedeum, para tributar el Todopoderoso, las más rendidas gracias, y a los Patronos de esta ciudad Maria Santísima con los títulos de la Fuensanta y del Rosario, y San Bartolomé, por los muchos y particulares beneficios que había recibido Montoro, librando a sus habitantes de la esclavitud en que estaban sumidos, sufriendo los mayores ultrajes, robos, muertes e insultos que a todas horas les causaban las odiosas tropas francesas, que pretendían, no sólo dominarlos, sino también despojarlos de cuantos dineros tenían, y aún de los necesarios alimentos, viéndose por las calles, el terrible espectáculo, de morir de hambre a muchos niños y ancianos sin que nadie pudiera socorrerlos, porque todos experimentaban igual infortunio>>.

Cuentan las crónicas que la falta de lluvias en este año de 1824, trajo como consecuencia la pérdida de las cosechas, la paralización de las faenas agrícolas, el hambre entre los trabajadores: y el Ayuntamiento para conjurar este gravísimo conflicto, sólo acordó en la sesión del 9 de Mayo, se hicieron rogativas en la Parroquia de San Bartolomé, y que el día 16 saliera solemne procesión con las imágenes del referido Apóstol y de Nuestra Señora la Virgen del Rosario, Patronos de la ciudad, para que por su intercesión se apiadara la Divina Providencia, de las miserias y calamidades que se estaban experimentando.
En la mañana del día 1ª de Noviembre de 1755, poco después de las nueve y media, se comenzó a sentir un estremecimiento de la tierra que poco a poco fue aumentando en intensidad, hasta el extremo de mover los más sólidos edificios con violentos vaivenes, por espacio de seis minutos, mitigándose lentamente, hasta terminar.
Indescribible es el pánico y el terror que ese movimiento sísmico causó en los habitantes de la Villa, no habiendo en ella más que confusión, llantos y lamentaciones; pero al fin sosegóse la alteración de los ánimos, viendo que los estragos que  habían producido los sacudimientos de la tierra, se habían 
reducido, al derrumbamiento de una pobre casa de frágiles cimientos, sin ocasionar desgracias personales, y a desperfectos insignificantes en algunos edificios.

Merece ser conocida, por los curiosos pormenores que refiere de ese espantoso terremoto, que tan grande consternación causó en Montoro , el acta de la sesión del Ayuntamiento, celebrada al siguiente día de sentirse el fenómeno  sísmico. Dice así el citado documento:<<En la Villa de Montoro a dos días del mes de Noviembre de mil setecientos cincuenta y cinco , estando en las Casas Capitulares de ésta Villa, los Señores Don Manuel Soler y Blázquez,  abogado  de los  Reales Concejos, Corregidor  y Justicia Mayor de ella, Don Pedro Camacho 
Madueño, asimismo Alcalde Ordinario por el estado noble, Don Rodrigo Gómez de Lara, Alcalde ordinario por el estado general, Don Juan Hilario Nuño de Lara y de la Cerda, Don Diego Obrero Moya y Molina, Don Benito de Criado Cantero y Ramos, Don Andrés Gonzáles de Canales, Don Cristóbal Ortiz Méndez de Sotomayor, Don Miguel Francisco de Godoy y Cabrera, Don Evaristo  de Nágera y Bolaños, y Don Juan Benítez de Lara, Regidores; Don Alonso de Lara y Bacós y Don Rodrigo Obrero y Priego, Jurados, todos oficiales de dicho Concejo puestos en forma de Cabildo, para tratar y conferir las cosas convenientes del bien común, se acordó y determinó: Que en  el  día  de ayer, que fue el 

Miniatura de San Bartolomé presente en los privilegios reales de Montoro. Archivo Municipal de Montoro. 

primero de dicho mes en que celebra la Iglesia la festividad de Todos los Santos, siendo la hora de las diez de la mañana, se experimentó en esta Villa un grande terremoto, que lo récio de el duró más de seis minutos, en cuyo espacio se movieron todos los edificios, con tan grande estruendo y violencia, que se bambolearon, y parecía que todo se arruinaba, y llegaron a tocarse las campanas de la torre de la Iglesia Parroquial de San Bartolomé de esta Villa, donde estándose celebrando la misa mayor, fue preciso que todos los que se hallaban dentro, salieran afuera hasta el Párroco que estaba celebrando. 
Temiendo que se caía, y sin embargo de que se repitió por otras dos veces, aunque no como la primera, no ha sucedido desgracia alguna, aunque se contemplo en aquel instante todos pereceríamos, ni ruina de consideración hubo en todo el pueblo, lo que al contrario se dice ya de los pueblos inmediatos, y que siendo preciso que en acción de gracias, se haga una fiesta al Santísimo Sacramento y Nuestra Señora del Rosario, acordó, el que así se efectuase, en el día veinte y tres del corriente, siendo con todo lucimiento, y que se haga procesión por las calles públicas la tarde de ese día, respecto a que por la mañana ha de ser la función de Iglesia, la que se haga con su sermón, por lo que se nombraron por Diputados a los Señores Don Cristóbal Ortiz y Don Evaristo de Nájera, Regidores perpetuos de este Concejo, quienes efectuarán los gastos, que en memorial jurado que formen se mandará satisfacer su importancia el Mayordomo de Propios de esta Villa, en cuya forma se terminó el Cabildo, que firman dichos Señores doy fe  --Alonso Ortiz de Sotomayor –

Copyright 2012-2015. Cofradía Nuestra Señora del Rosario y San Bartolomé Patronos de la Ciudad de Montoro. Edita: Pedro J. Delgado

bottom of page